Asesorando la toma de decisiones.

publicado en: Blog | 0

Popularmente se cree que la seguridad corresponde única y exclusivamente a las fuerzas del orden y a empresas de vigilancia privada, como mecanismos de protección de bienes tangibles, desconociendo la importancia de la seguridad como actividad profesional que genera estrategias y procedimientos especializados para la protección del recurso humano, técnico y de información, reglamentado en el Capítulo III del Decreto 2187/2001, Artículo 3º del Decreto 2885/2009 de la superintendencia de vigilancia y seguridad privada, En donde se determina que “Los servicios de asesoría, consultoría e investigación en seguridad privada buscan satisfacer aquellas necesidades que no sólo se suplen con la parte operativa de una empresa”. (Superintendencia de Vigilancia y seguridad privada, 2007)

Es por ello que, se toma como referente a James Broder, quien menciona que la primer tarea del consultor no es la de entrar a hacer el estudio de seguridad, sino aprender las complejidades de la compañía, sus procesos arraigados, procedimientos y métodos de operación, toda vez que el primer acercamiento con la compañía pude generar traumatismos, por ende es necesario comprender que el consultor provee servicios valiosos que generan valor agregado a las personas y empresas con las que trabaja, que es una tarea que viene tomando fuerza, especialmente en lo que se refiere a la toma de decisiones en situaciones complejas.

Motivo por el cual, los profesionales en esta área se deben enfocar en la formulación de estrategias sobre métodos y procedimientos que se generan al administrar los riesgos. Por lo cual se debe tener claro, en que consiste el proceso de toma de decisiones, tanto en el campo de lo público, como de lo privado ya que en este proceso intervienen una serie de actores políticos, administrativos, sociales, económicos, científicos, morales entre otros, tal como lo afirma André-Noël Roth Deubel, (2014).

Situación que obliga a hacer frente a las presiones y exigencias de los actores, reduciendo con ello el riesgo de las decisiones, y evitando que las mismas caigan en el campo de la improvisación, el subjetivismo y la incoherencia, por lo que es necesario emplear y perfeccionar el uso de las herramientas que ayudan a elaborar el proceso de elaboración y la toma de decisiones, mejorando así la eficacia y la eficiencia de las mismas, (Roth Deubel, 2014).

Así mismo es necesario tener presente las diversas herramientas que se han desarrollado con esta finalidad tales como el análisis de costo beneficio, con el cual se genera un sistema de planeación, programación y presupuesto; la teoría de juegos, el marco lógico, los indicadores de seguimiento y de manera general el gerencialismo, cuyo rasgo común es la recolección de información y su análisis con lo cual se conduce automáticamente a la resolución de problemas. (Roth Deubel, 2014), por medio de alternativas o cursos de acción que surgen de los acontecimientos importantes y coya acción genera consecuencias, por lo cual es necesario comprender algunos modelos de toma de decisiones entre ellos el de Actor Racional y el proceso organizacional planteados por Graham Allison, (1971).

Toma de decisiones: Actor Racional y Proceso Organizacional.

Actor racional.

Graham T. Allison, (1971), comienza este modelo de toma de decisiones, haciendo el cuestionamiento, ¿cómo proceder cuando nos enfrentamos con un acontecimiento internacional sumamente complejo?, de esta forma, comienza por explicar que los analistas o los hombres comunes que se caracterizan por el modelo racional, consideran en primera instancia los diversos propósitos que existen, examinando tanto los problemas existentes, como el carácter de la acción que se elige, para posteriormente elaborar un cálculo que muestra como en una situación particular, teniendo en cuenta los objetivos, se llega a tomar cierta decisión.

En este orden de ideas, a lo que se refiere Allison es que el actor racional, trata de comprender los fines y objetivos que tienen los decisores para poder formular una serie de alternativas cuyo racionamiento refiere a una noción hobbesiana de un cálculo consistente  maximizadora de valores, lo que en economía significa seleccionar la alternativa más eficiente, es decir la alternativa que maximiza el output de input dado, es decir que el problema de la elección racional se reduce a la elección de una alternativa de un conjunto de alternativas, las cuales tienen un conjunto de consecuencias. Los conceptos básicos de este modelo son:

Fines y objetivos: Todo gira en torno al rédito, utilidad o preferencia de los distintos conjuntos de consecuencias que se ordenan según los objetivos, y los efectos colaterales.

Alternativas: El actor racional, elige entre un conjunto de alternativas que se despliegan de una situación dada, estas se presentan como un árbol decisional en donde cada curso de acción se debe diferenciar de los otros.

Consecuencias: cada una de las alternativas presentadas, debe estar vinculada a un grupo de consecuencias o resultados, por ende, el actor racional o el decisor estará al tanto de los posibles resultados generando con ello preactividad, que en los términos de (Godet & Durance, 2011), es la capacidad de estar preparado para los cambios.

Elección: es la selección de una de las alternativas, coyas consecuencias, están en el nivel más alto de la escala de beneficios.

En consecuencia, el paradigma de toma de decisiones bajo el modelo del actor racional, siempre girará en torno a la maximización de valores  por lo cual el análisis racional se debe argumentar adecuadamente presentando los riesgos y principalmente la severidad de la perdida, bajo la estructura de la matriz de decisión que presenta (Broder, 1984), como una técnica de apoyo a la toma de decisiones con la cual se puede cuantificar y priorizar el potencial de perdida que tendrá cada una de las decisiones que se tomen, de tal forma que el actor tenga a su disposición la mayor cantidad de información posible.

Proceso organizacional

A diferencia del modelo de toma de decisiones del actor racional, que se enfoca en el cumplimiento de sus fines y objetivos, las organizaciones en especial las más grandes y complejas, toman decisiones bajo procedimientos operativos estandarizados, para lo cual se requiere planeación anticipada, en donde cada una de las áreas de cumple una función fundamental. Sin embargo, es necesario tener presente que la mayoría de teorías de elección individual y organizacional emplean el concepto de “racionalidad comprehensiva” con el cual se supone que tanto individuos como organizaciones eligen la mejor alternativa tomando en cuenta las consecuencias, probabilidades y utilidades. Para lo cual requieren: 1) Generar todas las alternativas posibles, 2) Consecuencias y probabilidades de ocurrencia de cada una de ellas y 3) Evaluación de cada conjunto de alternativas según los fines y objetivos del decisor.  (Allison, 1971)

Sin embargo Herbert Simon, citado por Allison, desarrolla el concepto de “racionalidad Limitada” por medio del cual indica que los límites físicos y psíquicos de la capacidad humana para generar alternativas, procesar información y establecer resolución de problemas, restringen los procesos de toma de decisiones, en consecuencia las decisiones racionales generalmente no capturan toda la complejidad de un problema, para lo cual señala cinco desviaciones características.

  1. Segmentación de problemas: normalmente, los problemas son tan complejos que solo se atiende un número limitado de aspectos por vez, por lo cual se segmentan como partes independientes y tratan de darle soluciones independientes bajo el análisis de medios y fines de quien los va a solucionar. En consecuencia la estructura de una organización refleja los problemas que cada una de sus unidades se encarga de segmentar.

 

  1. Carácter satisfactorio: se remplazan las nociones de maximización y optimización por la satisfacción personal, en donde no se consideran todas las alternativas para elegir la el curso de acción que mejores beneficios trae, sino en la que mayor satisfacción genera.

 

  1. Búsqueda: la racionalidad comprehensiva reclama la consideración de todas las alternativas, sin embargo cuando el carácter satisfactorio está presente, normalmente las personas se detienen ante la primera alternativa la cual se considera lo bastante buena. Y por ende la exposición de alternativas se convierte en un punto crítico para la toma de decisiones.

 

  1. Evitar la incertidumbre: dentro del marco de la racionalidad comprehensiva, se opera bajo el análisis de las consecuencias alternativas, estimando las consecuencias y los diversos resultados. Sin embargo dentro de las organizaciones, las personas se resisten a observar y estimar el futuro incierto, por ende se enfatizan en hacer retroalimentación de procesos en el corto plazo, generando reactividad por medio de acciones correctivas rápidas. Desconfían de la previsión y toman la actitud de pasividad y reactividad que mencionan (Godet & Durance, 2011)

 

  1. Repertorios: individuos y organizaciones desarrollan repertorios de programas de acción, que constituyen el rango de elección efectiva en situaciones recurrentes. Sin embargo, al no incursionar en los supuestos referidos a las características psicológicas del hombre económico, la teoría explica la conducta de la firma con base en las fuerzas externas. Por lo cual el empresario racional que al contar con un cronograma de producción, un precio de su producto y una función tecnológica determinada, es predecible. (Allison, 1971)

Por otro lado, Richard Cyerty James March, publican en 1963 una teoría de la conducta de la firma por medio de la cual intentan comprender la decisión organizacional como una elección referida a fines sobre la base de expectativas generando tres categorías 1) fines organizacionales, 2) expectativas organizacionales, y 3) elección organizacional, en dicho estudio, la organización es una coalición de participantes con demandas dispares, focos de atención cambiantes y con capacidad limitada para para considerar todos los problemas simultáneamente. (Allison, 1971)

Como se ha visto hasta el momento, las dos teorías expuestas presentan un modelo racional para la toma de decisiones, en donde la planeación de futuro se deja de lado tratando de ejecutar acciones de corto plazo que les permite mantener bajo control la incertidumbre  y tratan de limitarse a la estandarización de sus acciones para tratar de vigilar continuamente la producción en términos económicos, sin embargo con el paso del tiempo se han desarrollado nuevas teorías organizacionales que permiten la toma de decisiones, como es el caso de la UNESCO que ha divulgado la metodología de la prospectiva estratégica como una herramienta vital para tomar decisiones basado en dos componentes , el primero la gestión basada en resultados, por medio de la cual se busca preveer para alcanzar los resultados  y por otro lado el manejo de riesgos no previstos y las oportunidades que afectan nuestro entorno (Godet & Durance, 2011).